27 ene 2007

LORENZO JIMÉNEZ

 LORENZO JIMÉNEZ - 

Quinto piloto con discapacidad en conseguir licencia de vuelo a Vela (SPL).


Mi historia

Desde siempre he querido ser piloto pero mi discapacidad me impedía realizar este sueño. Tengo secuelas de polio en las dos piernas y me desplazo con muletas. Desde que recuerdo siempre me he comprado revistas, libros, maquetas y cualquier cosa relacionada con la aviación y he asistido a cuantos festivales aéreos he podido.
Estaba ya mentalizado a que nunca podría volar ya que no se nos permitía a las personas con discapacidad. Pero en el año 2010 casualmente conocí la web de Sillas Voladoras. Ahí me enteré que gracias a la gran labor realizada por Elisabeth Heilmeyer (Presidente de Las Sillas Voladoras) nos quitaron las limitaciones legales para poder volar en velero. Además gracias a la ayuda de Inaki Ulibarri (socio fundador de Las Sillas Voladoras), instructor en le escuela de Senasa para vuelo sin motor de Ocaña, la escuela disponía de un velero adaptado. 
Después de hablar con Elisabeth me apunté como alumno a la escuela de vuelo sin motor de Senasa en Ocaña en Julio de 2010. Por fin iba a ser piloto de planeador o por lo menos eso pensaba…
En octubre de 2010 de ese mismo año tuve un problema en el corazón y me retiraron el certificado médico sin el cual no se puede ser alumno y por lo tanto optar a conseguir el título de piloto. ¡Mi sueño había durando 3 meses! Después del desánimo inicial y gracias a Elisabeth otra vez, me puse en contacto con Gregorio Toledano. Gregorio es un abogado especializado en temas aeronáuticos (socio de Las Sillas Voladoras y quien también ayudó a Elisabeth en la lucha para que las personas con discapacidad en España tuviéramos nuestros derechos como piloto) pusimos una reclamación ante AESA y conseguimos que me devolvieran el tan añorado certificado. Fue un proceso bastante largo y laborioso pero lo conseguimos aunque nos llevó dos años. Debo decir que el mérito es más de Gregorio que mío.
Sin embargo el certificado médico venía con un par de limitaciones. Por una parte tendría que hacerme una serie de pruebas médicas bastante extensas y por otro lado tenía que volar siempre con piloto de seguridad. La cuestión era ahora: ¿dónde me hago yo estas pruebas?  No tenía ni idea. Gracias a Carlos de Albert, el segundo piloto con discapacidad (Vicepresidente de Las Sillas Voladoras) contacté con el centro médico Creu Blanca, donde me hice las pruebas y todo salió perfecto. La única pega es que este centro está en Barcelona y yo vivo en Madrid pero en fin, no se puede pedir todo. Al final del 2012 tenía el certificado y podía seguir con el curso de vuelo.
En el año 2013, cuando me tocó otra vez renovar el certificado médico conseguí que me quitaran la limitación de piloto de seguridad. Ya veía la luz al final del túnel, después de 3 largos años.  Realmente la luz al final del túnel resulto ser la ambulancia que me llevaba al quirófano del hospital tras romperme el fémur izquierdo en las oficinas de la empresa donde trabajo. Esto me costó siete meses de baja en los que lo pasé bastante mal pero en ningún momento se me pasó por la cabeza dejar de volar.
De nuevo en pie, sin embargo la alegría fue breve, ya que los siete meses de baja me hicieron perder mucha masa muscular y al andar con muletas, me lastimé los dos hombros. Tenía unos dolores tan intensos que no podía ni moverme. Otra vez ronda de médicos, rehabilitación y mucho descanso físico. Por suerte mi empresa permite el trabajo desde casa, con lo cual tengo que andar más bien poco. Con este descanso los dolores remitieron bastante y así sigo hasta ahora.
A mediados de 2015 regresé una vez más a mis clases de vuelo, y el 26 de Noviembre de este mismo año, aprobé el examen teórico y práctico. Ahora después de este largo camino, soy piloto de vuelo sin motor.
Por supuesto me queda mucho por mejorar y voy a poner todo mi empeño en ello, pero por los menos soy piloto y esto no me lo puede quitar nadie. Al final me ha costado cinco años pero lo conseguí. Debo dejar claro que no lo hubiera conseguido sin la ayuda de mi entorno. Empezando por mi mujer, que me ha acompañado a Ocaña cada vez que he ido yo, pasando frio en invierno y calor en verano y aguantando horas y horas de espera con paciencia infinita. También debo mucho a Elisabeth, a Gregorio  y a Carlos que ya he mencionado arriba,  así como a todo el personal del aeródromo de Ocaña. Ha sido curioso ver cómo tanto los instructores, el instructor de teórica, como las personas de administración y los pilotos de las remolcadoras vivían mis desventuras casi como si fueran las suyas. Sacarme la licencia se había convertido en objetivo de todos y cuando por fin lo conseguí, fue una avalancha de felicitaciones y de sonrisas totalmente sinceras. Estas cosas se perciben.
Solo me queda añadir que me he convertido en el cuarto piloto con discapacidad de vuelo sin motor de España. ¿Te animas a ser la quinta persona?
Si un día vas por Ocaña y te encuentras un cincuentón bajito y con muletas, ese soy yo. Estaré encantado de conocerte.
Lorenzo
 









26 ene 2007

JOSÉ LUIS DE AUGUSTO

 JOSÉ LUIS DE AUGUSTO. 

Primer piloto discapcitado en obtener, aunque en su caso habría que decir "recuperar" su licencia de  PPL.

Mi historia



   

 

 

En construcción


 

25 ene 2007

FEDERICO CRESPO

 FEDERICO CRESPO - 

Quinto piloto con discapacidad con licencia de vuelo a Vela y segundo con licencia ULM (SPL)

Mi historia





En construcción



24 ene 2007

MARCELINO RUÍZ

 MARCELINO RUÍZ. 

Segundo piloto con discapacidad en conseguir, "recuperar" su licencia PPL.

Mi historia

 





En construcción



23 ene 2007

XAVIER ESTEVA

 XAVIER ESTEVA. 

Cuarto piloto con discapacidad que obtiene su licencia para volar en ULM. Mereció la pena aunque tuviese que desplazarse hasta Ocaña para la prueba en tierra.

Mi historia


 

EN CONSTRUCCIÓN


22 ene 2007

TESTIMONIOS DE "PILOTOS OCASIONALES"

 

El grupo mostrando su alegría

TESTIMONIOS.  Una de las cosas que hacemos en Las Sillas Voladoras es acercar al apasionante mundo de la aviación a personas que, tal vez, nunca se lo hubieran planteado. 

La discapacidad cierra muchos caminos y crea muchas barreras pero, cuando echamos abajo esos impedimentos, la mayoría de las veces prejuicios, la felicidad inunda a esos "Pilotos Ocasionales" y esta queda reflejada en sus caras y en sus palabras. Estas son las palabras de alguno de ellos.

 

La felicidad se refleja en la cara

 

El rostro lo dice todo

21 ene 2007

RUBÉN DOMÍNGUEZ

 RUBÉN DOMÍNGUEZ, cuarto piloto con discapacidad en conseguir su licencia de ULM y PPL.

Tras conseguir licencia ULM

         EL SUEÑO DE RUBÉN

Desde que tuve uso de razón y ayudado por el ambiente aeronáutico que se respiraba en casa, no en vano mi padre era TMA de una importante compañía aérea, siempre quise ponerme a los mandos de un aparato volador; en definitiva, aprender a volar.

Pero a medida que pasaban los años y me fui haciendo mayor, me di cuenta de la cruda realidad. Y esa realidad no era otra que, como consecuencia de una secuela de poliomielitis, enfermedad que me afectó cuando tenía 3 años, mi movilidad estaba reducida y esa circunstancia impedía que pudiera acceder a cualquier tipo de formación relacionada con poder estar a los mandos de un avión, fuera del tipo que fuera.

Ese entusiasmo por volar se fue apagando con los años, si bien nunca del todo, ya que siempre mantuve una fuerte afición por la aeronáutica y dentro de mí quedaba un rescoldo que hacía que mi sueño no se desvaneciese del todo.

Y un día allá por 2014, sin saber cómo ni en qué circunstancias, porque no lo recuerdo, llegó a mis oídos que en el aeródromo de Ocaña daban vuelos en un avión planeador, adaptado para personas con discapacidad. Aquello fue el punto de partida de una nueva etapa en mi vida. ¿Sería que mi sueño y aspiración de ser piloto podría cumplirse?

Ni corto ni perezoso, me puse en contacto con el aeródromo de Ocaña, y allí descubrí que había una asociación llamada Las Sillas Voladoras, fundada unos años antes, de la que en la actualidad me honro en ser su Secretario y Tesorero, y uno de cuyos fines, entre otros, era y sigue siendo el de fomentar el vuelo entre personas con algún tipo de discapacidad. A través de la Asociación hice mis primeros vuelos en planeador, y aquello hizo despertar de nuevo el sueño de mi infancia.

En paralelo a mis primeros vuelos en Ocaña, y gracias a las Sillas Voladoras y a los cambios de normativa en lo referente a vuelo y discapacidad, ya se pudo acceder a volar en aviones con motor, y obtener la licencia de piloto de ultraligero ULM y piloto privado PPL.

No me lo pensé dos veces y así con mucho esfuerzo y dedicación, pero con muchísimas ganas y entusiasmo, a mis 63 años, en Febrero de 2023 obtuve en Ocaña mi licencia de piloto de Ultraligero. No contento con esto, y puesto que ya tenía alguna experiencia en vuelo, me dije ¿ya que estamos, por qué no me intento sacar el PPL?.” Dicho y hecho; me matriculé en el Aeroclub de Sevilla, única escuela en España con aviones adaptados para la obtención de la Licencia de Piloto Privado, y al cabo de unos meses de duro trabajo, pero con un entusiasmo si cabe mucho mayor que cuando me estaba formando en ULM, el día 7 de Noviembre de 2024, aprobé mi examen de Piloto Privado.

Todo esto me lleva a hacer una humilde reflexión: “No importa cuándo los sueños se harán realidad, lo verdaderamente importante es que se hagan”


Celebrando la consecución de la licencia de PPL