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1 oct 2025

LAS SILLAS VOLADORAS EN LA II JORNADA AERONÁUTICA ADAPTADA - AERÓDROMO DE LA JULIANA

 

 

 
 
Las Sillas Voladoras ha estado presente, como no podía ser de otro modo, en la Segunda Jornada Aeronáutica Adaptada organizada en el sevillano aeródromo de La Juliana por la Fundación Samu, en colaboración entre otros de: el Real Aeroclub de Sevilla, el Aeródromo de La Juliana y un largo etc. como se puede ver en el cartel del evento. 
 

 

Varios miembros de nuestra junta directiva se desplazaron hasta allí para ayudar en los bautizos de aire (25) y para seguir difundiendo nuestro mensaje de igualdad en el vuelo para personas discapacitadas. 
 
 
Esta es la muestra de la ilusión que da la sensación de volar libre como los pájaros.
 

Además del paseo aéreo, cada uno de los "bautizados" recibió un obsequio de Las Sillas Voladoras p
ara que guarden un buen recuerdo de este momento.
 

Esta segunda jornada Aeronáutica Adaptada: Un evento por todo lo alto.

Más de 180 personas con discapacidad se dieron cita este pasado miércoles día 1 de octubre en una inolvidable jornada de vuelo celebrada durante toda la mañana en el Aeródromo de La Juliana de Bollullos de la Mitación.

25 bautismo de vuelo para personas discapacitadas llenos de emoción, un bautismo de salto en paracaídas muy especial a caro del presidente del Real Aeroclub de Sevilla José Luis de Augusto Gil y decenas de talleres, actividades y demostraciones que demostraron que no hay límites cuando se une ilusión, innovación e inclusión.

Una jornada aeronáutica adaptada que es espejo que pone de manifiesto que las barreras se superan con innovación, compromiso y una visión compartida.

Con eventos así, se promueve una aviación accesible para todos.

Rompemos prejuicios y construimos  un futuro sin limitaciones.

Con un objetivo que se centra en la libertada y la igualdad de oportunidades para volar.

 

1 – Charlas inspiradoras. Experiencias de pilotos y profesionales con diversidad funcional.

2 – Demostraciones técnicas. Exhibición de aeronaves y equipos adaptados.

3 – Talleres interactivos.

4 – Simuladores de vuelo accesibles para todos.

5 – Bautismo de vuelo – Volar hacia una aviación inclusiva.

 

Seguimos empujando entra varios luchadores para que la aviación, sea una realidad para todos…


Algunos miembros de Las Sillas Voladoras

El evento también fue recogido por las cámaras de la televisión







































 
 
 
 
 
 
 
 
 

5 may 2025

JOSÉ LUIS DE AUGUSTO ENTREVISTADO POR EL DIARIO DE SEVILLA

Desde Las Sillas Voladoras nos hacemos eco de la entrevista realizada a nuestro asociado y creador de New Wings, José Luis de Augusto por el Diario de Sevilla publicada el 4 de mayo de 2025 y lo reproducimos íntegramente.


José Luis de Augusto, superviviente del accidente del A400M: "Quiero ser astronauta"

Este ingeniero aeronáutico, que enseña a volar a discapacitados, trabaja para ser la primera persona parapléjica lanzada al espacio 

 

José Luis de Augusto Gil es uno de los dos supervivientes del accidente del Airbus A400M, del que el próximo 9 de mayo se cumplirán diez años. Sufrió lesiones muy graves. Quedó parapléjico. Diez años después, aspira a ser astronauta. Sería, dice, como mandar un mensaje imbatible para las personas discapacitadas. "Si hay un astronauta parapléjico, ¿quién le dice a una persona en silla de ruedas que, por su discapacidad, no puede optar a un puesto de trabajo en cualquier empresa?", se pregunta.

Es ingeniero aeronáutico y de vuelos de ensayos, piloto comercial e instructor de vuelo. Nació en Sevilla hace 42 años, vivió cerca del aeropuerto y luego ha residido años en Madrid y en Francia. Volvió a su ciudad y desarrolló la mayor parte de su carrera en ella. Llevaba siete años en Airbus cuando se produjo el accidente. Antes de incorporarse a esta empresa, fue instructor de vuelo en varias escuelas. Ahora preside el Real Aeroclub de Sevilla y, a través de esta institución, dirige la escuela New Wings (Nuevas Alas en inglés) para dar clases de aviación adaptada. "No he parado nunca", afirma, y tampoco lo ha hecho después del siniestro en el que estuvo a punto de morir. 

La entrevista se desarrolla en el interior de su avión, un Piper Turbo Arrow IV que está en la terminal de vuelos privados del aeropuerto de San Pablo. Con él viaja por placer. El año pasado estuvo en Berlín, por ejemplo. Es el lunes 28 de abril y son las 12:30 horas. Nada más comenzar, España sufre el peor apagón de su historia. En esos primeros instantes, nada revela algo anormal en el aeropuerto. Siguen aterrizando vuelos y el suministro eléctrico no se corta en ningún instante. Uno de los aviones que toma tierra es precisamente un A400M. ¿Qué siente cuándo lo ve aterrizar? "Aunque haya pasado tiempo, es un proyecto que considero parte de mi historia y de mi vida. Y le tengo un cariño especial, le he dedicado mucho tiempo y casi mi vida. Estuve aquí en Sevilla prácticamente desde el principio y lo vi evolucionar".  


Y cómo recuerda el accidente. "El tiempo pasa rápidamente, ya hace diez años. Por una parte, lo recuerdo tristemente, porque fallecieron cuatro compañeros y dos sobrevivimos. En mi caso fue una segunda oportunidad, el hecho de sobrevivir a un accidente aéreo de esas características hizo que me replanteara la vida, tanto por mi lesión como por factores psicológicos y externos, de otra manera. Por una parte, eso es positivo, pero también fue una desgracia perder a cuatro compañeros". En el siniestro perdieron la vida los pilotos Jaime Gandarillas y Manuel Regueiro Muñoz y los ingenieros de vuelo Jesualdo Martínez Ródenas y Gabriel García Prieto. Se salvaron José Luis de Augusto y el mecánico Joaquín Muñoz Anaya.

Dice que su supervivencia no fue más que una cuestión de suerte. "Estábamos todos en el mismo sitio, en la misma zona del avión, en los mismos dos metros cuadrados. La verdad es que fue una cuestión pura y dura de suerte el hecho de poder sobrevivir y estar hoy aquí contándolo". No puede entrar en demasiados detalles del siniestro por un asunto de confidencialidad y secreto industrial, pero sí explica lo que se sabe que ocurrió. "Todo el mundo sabe que fue un fallo de tres de los cuatro motores por una serie de circunstancias, que hicieron que el vuelo fuera inviable. Intentamos volver, pero al final no nos dio más margen que intentar un aterrizaje de emergencia haciendo el mínimo daño posible, en un descampado. Un avión de esas características, cargado de combustible, en el momento en el que da con una línea de alta tensión, como pasó, rompió el tren de aterrizaje y rompió todo. Después, se produjo un incendio y se destruyó el avión. Perdí la conciencia dentro, aunque luego salí del avión por mis propios medios. Ya fuera hubo gente que nos ayudó a apartarnos y nos arrastró".

Sufrió una lesión medular que se traduce en una paraplejia. "Con lo que ello conlleva, tengo movilidad reducida y afectación al tren inferior. Es un cambio total en mi vida. Soy usuario de silla de ruedas ligera y la vida cambia. Después de un periodo de adaptación difícil, que duró años, intentas rehacer la vida y darle un sentido diferente, adaptarte a las limitaciones". Con el tiempo tuvo la oportunidad de conocer el mundo de la aviación adaptada. "Y eso me abrió unas nuevas metas o unas nuevas formas de conocer la aviación, en este caso con aeronaves adaptadas". 

Recuperó su licencia de instructor de vuelo y piloto. "Y puedo seguir haciendo lo que me gusta, que es volar. He aprovechado la oportunidad para reinventarme y crear una escuela para personas con discapacidad, siempre sin ánimo de lucro. Ahora soy yo el que da la oportunidad a personas con discapacidad para que puedan volar", explica. El año pasado organizó unas jornadas en las que participaron más de 150 personas. Tuvieron lugar en el aeródromo de la Juliana, donde los asistentes conocieron los helicópteros y aeronaves del Ejército y de la Policía. "Cosas como ésas me aportan más valor que el hecho de estar trabajando en una empresa".

Sobre si se siente un referente para otras personas con discapacidad, admite que todos, en su medida, lo son. "Cada uno tiene sus circunstancias, y son difíciles de superar. A mí siempre me ha gustado la aviación, así que... ¿Qué mejor que dedicar mis recursos, tanto económicos como intelectuales, a promover una aviación y a un espacio más adaptado? Es mi sector y tengo los conocimientos necesarios para ello".

Por eso, ahora quiere ser astronauta. "La Agencia Espacial Europea suele sacar convocatorias de astronautas para personas con discapacidad. Lo suele hacer cada diez años y la última vez lo hizo en 2019. Me presenté, pues mi carrera profesional es muy indicada para este tipo de profesión. Fui pasando fases, pero desafortunadamente decidieron en la parte médica coger otro tipo de discapacidad. Una paraplejia es más compleja que una amputación y eligieron a un chico inglés que tiene una pierna amputada de rodilla hacia abajo. Habrá más procesos, seguro. Éste ha sido un primer intento. En EEUU también se trabaja en este aspecto, y yo colaboro con varias organizaciones que buscan lanzar una persona con discapacidad al espacio".

José Luis de Augusto trabaja mucho para mejorar la accesibilidad en el mundo de la aviación y del espacio. "En la aviación, todo el mundo tiene derecho a viajar y se trata de mejorar las condiciones de viaje de las personas con movilidad reducida, que tengan facilidad para desplazarse. Eso en aviación comercial. En aviación privada, trabajamos para que puedan sacarse su licencia. Somos la única escuela que tenemos aviones adaptados en España. En Europa hay sólo dos o tres. Y en el espacio igual. Se trata de difundir, a través de sectores tan avanzados y tan tecnológicos, que si somos capaces de lanzar al espacio a una persona con discapacidad, será un referente... ¿Con qué cara después le dirán a una persona en silla de ruedas en un proceso de selección de una empresa que no está capacitada para hacer cualquier tipo de trabajo?. Son pasos que, aunque parezca que no afectan, sí que lo hacen para ver con otros ojos el tema de la discapacidad".

Cuando habla del accidente, cuenta a modo de curiosidad la aceleración y el peso que soportó su cuerpo. "Lo cuento a modo de curiosidad, pues sirve igual para un accidente de avión que para uno de bicicleta. Nuestros cuerpos están sometidos a unas aceleraciones. Por ejemplo, yendo a 60 kilómetros por hora y chocando contra un muro soportamos unos 50 ó 60G. Eso significa que cada parte de tu cuerpo pesa 50 ó 60 veces más. Si mi corazón pesa un kilo, o un poco menos, pues en ese momento pesa 50 kilos. Y eso se proyecta para intentar salir al exterior. Y al final es el cuerpo, la estructura ósea, la que tiene que soportar todo eso. Y por eso en un impacto de este tipo es la que queda dañada. En mi caso, una de mis vértebras directamente implosionó, desapareció, y fue la que dañó el canal medular. En el accidente se llegaron a alcanzar picos de 80G, es decir, 80 veces el peso de mi cuerpo. Si pesaba 50 kilos, en ese momento pasé a pesar casi cinco toneladas. No está mal...", explica, y no pierde la sonrisa.

Volver a tenerla le costó un largo periodo de recuperación. "No hay varitas mágicas en este tipo de procesos. Recuerdo dos años de psicólogos y mucha ayuda de mi mujer, mi familia y mi entorno más próximo (En los diez años que han transcurrido desde el accidente ha sido padre dos veces). Esto hace que superes estos trances y te readaptas y vuelvas a recuperar la autonomía y funcionalidad que tenías antes. Pero no es fácil. Es normal que haya gente que se quede por el camino, porque es una batalla continua. Yo me levanto todas las mañanas y le dedico dos horas a rehabilitación. Y si no dedicara ese poco de tiempo, probablemente estaría mal por dolores y porque no tendría movilidad".

 

1 abr 2025

LAS SILLAS VOLADORAS EN LA 1ª JORNADA DE MEDICINA AEROESPACIAL EN SEVILLA


Ayer la Universidad de Sevilla organizó, en colaboración con la Asociación Tablada Centenaria,  la I Jornada de Medicina Aeroespacial.


La inauguración corrió a cargo de Carmen Vargas Macías, vicerrectora de Proyección Institucional e Internacionalización de la Universidad de Sevilla; José Luis de Augusto Gil, presidente de la Asociación Tablada Centenaria y miembro de Las Sillas Voladoras; y Rafael Saiz Quevedo, General Director de Enseñanza del Ejército del Aire y del Espacio.

 

 

Bajo el lema  "Safety First" Seguridad ante todo, el programa ofreció la oportunidad de escuchar a diferentes expertos, tanto del Ejército del Aire y del Espacio así como de la Universidad de Sevilla y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, que abordan su visión de la evolución y estado de la Medicina Aeroespacial en España.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En tal evento Las Sillas Voladoras estuvo representada por el citado José Luis de Augusto y por Elisabeth Heilmeyer  como asistente al acto. 

 

Terminado el acto y tras reponer fuerzas, para culminar un buen día, hicieron lo que mejor y más les gusta, volar.

Lo hicieron sobre un Guadalquivir a punto de desbordarse y las marismas de Doñana renacidas con la inundación. 

 

 

  Después sobrevolaron Cádiz, Rota y Chipiona.

 

 

 


 

 

 

 

 

Webgrafía

https://www.us.es/eventos/agenda/i-jornada-de-medicina-aeroespacial